martes, 10 de diciembre de 2013

ATÚN, EL REY DEL MAR


Déjenme que les diga una cosa, uno de los valores fundamentales de las generaciones venideras deberá ser la conservación de la naturaleza y la defensa de la biodiversidad del planeta. La especie humana es la mayor responsable de la la perdida de esta diversidad biológica, y solo la responsabilidad medioambiental de nuestros hijos permitirá conservar la mayoría de los seres vivos de la tierra y conciliar el progreso de la sociedad con la protección del entorno natural.

Actualmente están desapareciendo especies que no llegarán  a ser descubiertas nunca, como por ejemplo, algunos habitantes de los fondos marinos, aquí se ha investigado escasamente debido a la inaccesibilidad derivada de las grandes profundidades y a las limitaciones tecnológicas. A pesar de ello, en cada descubrimiento de una nueva especie priman sobre todo los réditos económicos y comerciales que podemos obtener de ese hallazgo.

Esta actitud humana está llevando a la reducción de la biodiversidad en general, y la sobre-explotación pesquera en particular está llevando al limite a determinadas especies marinas. Esto a no muy largo plazo si será un gran coste económico, pero lo peor de todo es que será ambientalmente irreparable.

Nuestra generación tiene una mentalidad cortoplacista y altamente consumista, quizás el sistema educativo de la sociedad actual no funciona de manera adecuada, de otra forma no se entiende que, una vez que se tiene la certeza de que una especie está al borde de su extinción no se tomen todas las medidas posibles a fin de evitarlo.

El atún rojo, Thunnus thynnus está en peligro de extinción y seguirá así; las iniciativas tomadas no van a revertir este estatus a tenor de los datos que tenemos. Los caladeros de este túnido están siendo esquilmados, debido a que estas pesquerías no respetan los cupos marcados por la legislación vigente.

Analizando bien esto, realmente ha sido la gran demanda de este enorme pez que puede alcanzar los 900 kilos de peso, la que lo ha llevado a esta situación tan crítica, su sabrosa carne es muy valorada en países como Japón, se llegan a pagar cantidades astronómicas, 1,3 millones de euros por un Atún Rojo, ha pagado la famosa Cadena de Restaurantes de Sushi Kiyomura, en la Lonja de Tokio, me parece una excentricidad y sobre todo desolador, si se pagan esas cantidades, hoy por hoy esta especie no tiene escapatoria.

Aunque debemos intentarlo, una buena solución será bajar la demanda en el consumo de atún rojo, sin boicot, pero con información y educando adecuadamente al consumidor. Así recomiendo, a los amantes del sushi y el sashimi y otras variedades culinarias a base de atún, que pregunten primero si en la elaboración de ese plato han utilizado atún rojo y actúe acorde a sus principios.

En nuestra cocina solo se utilizará este atún en el momento en el que se recuperen sus caladeros, así que en la elaboración de nuestros platos preferidos con atún utilizaremos otras especies, como por ejemplo el atún listado (Katsuwonus pelamis), cuya situación específica es mucho más saludable.

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